La seductora.


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La seductora

El hombre esperaba tranquilo a su pareja en la barra del bar. Había terminado el trajinar diario y habían quedado como casi todas las tardes en ir a tomar las cervezas de siempre.
Eran una pareja joven sencilla sin grandes estrategias personales, es decir solo esperaban sobrevivir dentro del cariño que se tenían.
El observaba con cierta sana envidia a esas mujeres atrevidas que coqueteaban y aparentaban ser especiales. Eso le animaba a fantasear con que su hembra, le sorprendiese saliendo de su corriente normalidad.
Como todos los días ella llegó a la cita, todo fue igual, el beso en los labios, el hola llevas mucho tiempo. El miraba su falda larga, la ausencia de maquillaje y el reducido escote. Entonces la contestaba la fabricada frase.
No. Llegué tarde.
La mentira piadosa era la esperada, se tomaban la cerveza y ambos se marchaban.
Así se iban dejando la vida…
Pero aquella tarde pasó algo diferente.
Nuestro hombre espera a su compañera, imaginando que todo transcurrirá inexorablemente como siempre, beso, saludo y rutina.
Pero hete aquí que divisa una hembra especial como las que le impresionan y con su mirada se lanza a su encuentro.
También como siempre….
La Mujer era perfecta sus piernas sostenían un escultural cuerpo, el rostro estaba tenuemente maquillado y la sonrisa despertaba a cualquier hombre. Esta vez su libido se disparó, se acercaba a ella con una incredulidad cierta.
Mientras una lasciva mirada a la hembra envió.
Había obrado la magia, de repente la mujer se le acerca le besa sensualmente diciéndole.
Tonto. Te necesito soy Yo…
Fue un revulsivo para El. Descubrió que estaba vivo, imaginó lo que iban hacer juntos y noto que era impulsivo.
Lleno de generosa hombría se sintió muy gallito y con la frente muy alta pregonó a todos los vientos. Es mi hembra. Verdad que es bonita.
El hombre descubrió a su amada pero esta vez con deseo, era la mujer más serena y bella que había conocido.
Ella había entendido que estaba a tiempo de seducir, de dar envidia de que en la vida también hay audacia y que los hombres y mujeres tenemos el afán de seducir a los demás.

Que no somos menos decentes por ser más atrevidos.
Además diría el refrán. Que de pan no solo vive el Hombre.
Ambos comprendieron que ser libres, no renegar de nuestro atractivo y sobre todo entregarnos con sinceridad a la persona que queremos no es delito.
Y a lo mejor hasta somos más felices.
Un abrazo.

sumisope.

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La tentación. capitulo VIII.


Tentación. Capítulo VIII

No le preocupaba ser humillado ya tanto por la joven, sino más bien, el chantaje a que le sometía, que era la prueba de que no le amaba. Pero una vez más su terrible empecinamiento le volvía a hacer pensar que algún día lograría el amor de ella.
A su criterio, se le pasó el tiempo demasiado deprisa, pero decidió cumplir presto, con la orden de Eva. Recogió su mesa y se dispuso a marcharse a la hora prevista.
Llegó pronto a la casa de su nueva Dueña, lo hizo en taxi para evitar problemas con el aparcamiento, porque, aunque, al día siguiente era fiesta, le hubiese resultado difícil aparcar.
La dirección coincidía con una pequeña vivienda unifamiliar, su aspecto era de una confortable casita del típico ejecutivo de moda, situada en la periferia metropolitana.
Cruzó el pequeño jardín y abriendo la puerta penetró en el recibidor de la vivienda. Encima de una mesita se encontró un sobre. Dentro había una nota donde leyó sus primeras instrucciones.
En el cuarto de la caldera situado en el sótano encontraría su habitación. Un colchón hinchable, una manta, además de un tosco perchero donde colgar su ropa, era todo el mobiliario del que disponía. Se desnudó con premura, cosa que ya hacía con soltura, colgó su camisa, el traje y despojándose de la ropa interior subió al recibidor frente a la puerta de acceso.
Según las ordenes de la nota, debería permanecer de rodillas y desnudo hasta que alguien llegara, aclarándole, que una pequeña cámara lo filmaría en todo momento.
No sin ganas de marcharse decidió seguir con el plan, quizá por estar seguro de la mala baba de Olivia de publicar en las Redes sus fotos. El chantaje la estaba funcionando a la perfección.
Después de una interminable hora aparecieron Eva y su pareja. Ambos estaban estrenando la cuarentena y  además de resultar guapos derrochaban alegría.
Mirándole con un gesto burlón. Añadió Eva.
Bueno. Ha cumplido nuestro perrito.
Ciñele Jorge, el collar con la cadena que hay en el cajón de la mesita.
Con mucho gusto cielo.
Se acercó a Juan, que de rodillas sintió una humillación indecible, al sentir como las manos del hombre le ceñían el collar, al tiempo que el varón le rozaba con su cuerpo.
Vamos a ducharnos, sube que tienes que ayudarnos a desvestirnos y luego limpiar el baño.
Ya en el dormitorio  los dedos de los pies de Eva en su boca, sentada ya desnuda le hacian sentir placer. Notaba como su lengua humedecía con un placer inusuable los dedos de la mujer.
Vale perro que estas poniendo bruto.
Y levantándose sonriendo, adujo.
Voy cariño.
Metiéndose entre risas bajo la alcachofa de la ducha abrazada a su hombre.
Juan excitado en demasía esperaría quizá algo después.
Salieron envueltos en sus albornoces, fueron a la terraza donde los besos dieron paso a que el escultural cuerpo de Eva se mezclara con el de su amante.
Jorge el ocasional Partenaire de Eva, lucía un cuerpo escultural al gusto de la amante, que usaba su miembro con desvergüenza ante Juan. Los pechos de Eva se amasaban contra el dorso de él, mientras se basaban al tiempo con avidez, los jadeos de ambos anunciaban el pronto encuentro de la verga del varón, que penetrando por la puerta de los deseos de ella una y otra vez, la hacia gemir de gusto.
Una explosión del goce de ambos bastó, para anunciarle que habían acabado la fiesta.
Tras unos segundos de mutuos mimos se incorporaron para llamarle.
Ven perrito toma tu parte.
A cuatro patas casi llorando, pero con la verga empalmada, lamió el coñito de Eva y chupó la verga de Guillermo ante el regocijo de los dos que se auguraban una noche gloriosa.

sumisope.

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El desamor.


El desamor

Difícil es quererte.
Duro en la penumbra de mi amor.
Es verte.
No sabes de mis quereres.
Pero yo sueño con tu amor…
Noches negras llenas de desazón,
matan mi ilusión.
Mis ruegos no llaman a tu corazón.
Mis lágrimas inundan mis ojos, pero tus besos son para otro.
Sufrir para mí ya no es bello.
Por favor dime que tú no eres un sueño.
Por favor envíame un beso.
Y mi sufrimiento se tornará bello.

sumisope.

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Mi jaula invisible.


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Mi jaula invisible.

El tiempo pasa mientas se escribe el libro de la vida, formando la propia historia. Repaso las penas y alegrías y siento jubilo al jugar con los recuerdos. Sigo deseando y amando a una Ama quizá dura a veces, pero llena de ternura siempre.

Deja abierta la jaula de mis sueños, pero sigo encadenada en ella. Los símbolos de mi sumisión se arman con la realidad, creando una historia de amor.

Se guarda el látigo y la fusta, pero inexorablemente una y otra vez, vuelve a la mano de la Diosa.

El dolor suena a música para dar paso al placer.

Se mezclan emociones y  vuelvo a descubrir la necesidad de poseer y ser poseído. 

Roturando  los recuerdos de ayer para dar paso a las marcas de hoy.

Me revisa, sonríe y me ordena.

¡Perro dame placer!

Sumiso p

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Noche de magia


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Noche mágica

Luz tenue, música de fondo. Acomodadas en el diván, las Diosas disfrutan de la mágica fiesta. Sus brillantes corsés de charol, afinan sus esbeltos talles, dejando adivinar unos bustos esplendidos que compiten en belleza. Rubia o Morena, sus cabellos realzan unos hermosos ojos verdes o marrones que lanzan destellos a los ardorosos perros, que vibran de deseo. Los finos tacones de las Divas pinchan en las nalgas de los afortunados esclavos besando estos los pies de sus Dueñas, suplican con la mirada su atención, diluyen sus deseos y ofrecen todo su ser .

Silban los látigos dejando la fina marca del poderío de las Damas, que  acrecienta la sumisión de los agraciados sumisos.
Es un cumulo de emociones en el que viven las Damas y  perros, logrando llenar la estancia de placer y misterio.
Ellos entienden que no pueden vivir sin ellas, cada segundo experimentan algo distinto. Se incorporan obedeciendo con un serio gesto, ofrecen sus desnudos cuerpos a las Diosas que los disfrutan con deleite, los pellizcan, besan sienten lo que ellas mas quieren. La humilde pero valiente entrega de alguien que las ama.

Merecen un premio.
Yacer con ellas compartiendo su pasión…
Para así ser más suyos.
Efe.

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A cuatro patas


A cuatro patas

foto álbum privado de Lady Lorena y efe

foto álbum privado de Lady Lorena y efe

La fina mano de mi Dueña empuña la vara rotulando mis nalgas para dibujar el mapa de su placer.
Es la respuesta a mi indisciplina, ya que he cometido faltas dignas de un mal perro. No le tiembla la mano a la hora del correctivo, al tiempo que contempla en mi trasero el reflejo del dolor recibido, su satisfación se acrecenta.
Mi erecto pene es el juguete que la Diosa  requiere en ese momento, siendo mi deber mantenerlo en forma, porque que si no la vara seguirá cumpliendo su cometido. Cesa el castigo ordenándome que la lleve al orgasmo. Mi lengua recorre su preciado coño para detenerse en el clítoris,penetra avida humedeciendo el lugar sagrado de la Diosa sin tregua, la suplico mi placer, pero desoyendo mis deseos sus jugos me ordena beber . La primera sacudida me indica el umbral de su goce, sigo lamiendo y vuelve a gozar, hasta que una seca orden me indica que me incorpore.
Contempla mi pene con rabia al verlo desinflado, me ordena que la traiga su arnés, se lo pone y pronto a cuatro patas viene la primera embestida. Duele pero se acopla en mi ano, otra embestida y penetra hasta dentro. Siento su sonrisa al palpar mi miembro hambriento que reclama atención.

Así me gusta perro.
Salido y bien follado.

Sumiso pe.

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Acto de amor.


Acto de amor40

Desnudo, azotado,
con la mirada suplicante,
reclamas ser poseído.
expuesto entregas tu pasión.
Ya eres su vida.
Te fundes en su cuerpo.
Le regalas tu alma.
Penetra dentro de tí.
Arrasa y te ama.
Después sereno le das un beso.
Un torrente de dicha ha obrado dentro de tu ser.
Ella entonces guarda tus tesoros dentro de su corazón.
Mañana le enviarás otra carta de amor.

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