El esclavo de la Princesa.


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Origen de la imagen.

El esclavo de la Princesa

Anochece cuando el esclavo se presenta a la Princesa.
Bella y altiva esta le recibe.
Hola esclavo.
El como otras veces va directamente a la mazmorra, 
penetra dentro y la sirvienta de la Señora, el collar al cuello le ciñe.
El orgulloso, se presta a lucirlo, prieto como le gusta a la princesa.
Encadenado en la cruz espera….
Desnudo descalzo y con los ojos vendados pasará la primera prueba.
La Diosa se acerca, Oye sus dulces pasos, al fin la Princesa llega.
Pronto en el pecho del esclavo penden dolorosos pesos.
La Gran Dama lo contempla y el dolor se acrecienta.
Los finos dedos de la dama,
las pinzas balancean.
Un gemido sale del sumiso.
Ella lo aprecia y susurrándole le manifiesta.
¿Esto es lo que deseas?
El con tímida voz, contesta.
Si Señora.
Piensa que precisa colgarlo.
Engancha la cadena que pende del techo al collar, tensando el cuerpo del esclavo que de puntillas sufre, su mirada arriba, lanzándola al cielo.
Lo ve no siente clemencia, le abandona al silencio, ya es todo soledad y sufrimiento.
Pasa un siglo en oscuridad. El cuerpo del siervo está exhausto, el sudor mezclado con el cansancio es un castigo. Pero él lo sufre con orgullo.
Piensa…
A su Princesa se lo entregará como tributo.
Su dueña llega, se conmueve un instante, se acerca.
Primero su pecho lacera, luego dulcemente le besa, después de sus atributos se apodera.
Vuelve a gemir y el dolor prospera.
Cada vez es más duro.
Llora esclavo.
Tus lágrimas son mías.
Exclama la Diosa.
Sabe que solo gozará cuando ella lo desee, pero si se impacienta, el abandono precederá al castigo, así que una tortura más debe resistir.
Por fin desnudo, ajado y sudoroso la fusta recibe.
La princesa le observa.
Entregarle su cuerpo es su deseo.
Su lengua recorre los caminos del placer de la Princesa, bebe sus jugos aspira sus olores y al éxtasis la lleva.
Después ella en la culminación del placer.
Entrar dentro de ella.
Le ordena.
El esclavo mezcla con el suyo, el placer de la Princesa.
En un gran torbellino de sensaciones.
Va y viene. Ya no es el, son dos amantes que se sacian de placer.
La Princesa le siente, disfruta.
Exclamando gracias esclavo.

sumipe.

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