La tentación capítulo IV


Tentación.

747_160No podía entender cómo era capaz de dejarse vejar por Olivia, La joven le atraía desde siempre pero no esperaba que tuviese esos gustos tan especiales. En circunstancias normales hubiese sido feliz haciéndola el amor, mimándola e incluso cediendo ante su voluntad, pero nunca de esta manera tan escabrosa.
A las nueve en punto estaba en la puerta del apartamento de Olivia. Tocó el timbre y espero cinco interminables minutos a que le abriese la puerta.
Entra.
Fue el lacónico saludo.
Acababa de salir de la ducha, su cabello estaba húmedo, por lo que le dió el secador, ordenándole que se lo secase.
Juan lo hizo con primor hasta que escuchó.
Basta idiota.
Se dio la vuelta y le gritó.
Ponte en pelotas perro.
Comenzó a desnudarse con premura hasta quedarse desnudo ante ella.
Esta le revisó de arriba abajo para terminar criticando lo que veía.
Valla mierda de pene el que tienes, espero que tu culo reciba bien el de otros.
Con mirada suplicante, la rogó que no le hiciese estar de esa manera delante de sus amigas.
Con una cruel sonrisa en su rostro.
Le preguntó.
¿Es esa tu pena?
Vendrán con sus parejas. Las he pedido que me presten a sus hombres para cruzarte. Y por cierto, no vuelvas a cuestionar mis órdenes.
Si no te gustan estás a tiempo de vestirte e irte.
De acuerdo.
Contesta perra.
Si. Estoy de acuerdo.
Más fuerte. Estoy de acuerdo Señora.
Así está mejor.
Vete al baño y maquíllate.
Te pintas los ojos, los labios. Te pintas las uñas de los pies y de las manos, ponte mis braguitas sucias y el sujetador que hay al lado.
Pasadas dos interminables horas de rodillas de cara a la pared sonó el timbre, su corazón le daba vueltas, notaba que estaba a punto de estallar, pero su pene se abultaba peligrosamente.
Olivia se dirigió a él.
A qué esperas para recibir a mis invitados. Joder te estas poniendo a cien.
Habrá que bajártela rápidamente.
No por favor.
Venga. Y a continuación recibió dos inesperadas bofetadas que le devolvieron a su realidad.
Abrió la puerta, rojo de vergüenza, empalmado y sin el control de su mente, se acercó a besar a su compañera.
Que haces guarro y recibió otra bofetada entre las risas de todos.
A una señal de su Dueña se fue de nuevo al rincón de cara a la pared, mientras esta recibía a sus invitados.

Sumisope.

Origen de la imagen.

Continuará.

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